Debates sobre el proceso de paz en Colombia (3)

Compartimos un extracto de la aportación de Ainhoa Gil en el foro de intercambio que sobre el proceso de paz en Colombia y el impacto del referéndum sobre la agenda de Mujeres, Paz y Seguridad, se ha propuesto dentro curso de formación online “Construcción de Indicadores de Género”.

En cuanto a cómo afectará el plebiscito a las relaciones de género y los derechos de las mujeres hay que poner en valor lo novedoso de que tenga enfoque de género y que todos los puntos del acuerdo de paz pongan especial énfasis en la situación de la mujer y, principalmente, tres acciones:

  • la participación política de las mujeres en las negociaciones
  • que los delitos de violencia sexual serán investigados y juzgados
  • que se facilitará a las mujeres rurales desplazadas el acceso a la tierra.

Pero no todo son batallas ganadas, son muchas las voces que invitan a reflexionar sobre los vacíos existentes en dicha acuerdo en cuanto a la garantía de los derechos de las mujeres víctimas del conflicto, en este sentido interesante leer: “Género, derechos de las víctimas y justicia transicional: Retos en Colombia” de Diana María Salcedo López  publicado en la Revista de Paz y Conflictos  en 2013 (enlace).

O traer aquí, porque hablar de perspectiva de género no es sinónimo de hablar de mujeres, a Marcela Salas, activista LGBTI colombiana, para la que el acuerdo de paz “no es feminista, y tampoco esperaba que lo fuera”. “Allí estuvieron representadas una gran cantidad de organizaciones de mujeres, pero igual siguen siendo pocas mujeres”. Además, “nos parece un acuerdo binario, que habla de masculino y femenino. A pesar de que nombra a las personas LGBTI, es un nombramiento muy ambiguo”. Como mujer lesbiana, Salas entiende que “hay violencias que no se reconocen”, como que ser LGBTI es un agravante.

Quizá el acuerdo se ha precipitado pues no se puede hablar de paz cuando se negocia con un único grupo armado. Que no se ha acabado, ni supone un fracaso pues, por un lado, ha sido un proceso muy ambicioso que no pretendía parar la lucha armada únicamente sino profundizar en la lucha contra las violencias machistas y esa conquista de derechos humanos como decía Benedetti del futuro “lenta pero viene”.

Desde el punto de vista de que se trata de un proceso que afecta a todo un estado parece que queda un largo camino de educación y sensibilización por hacer, educación no sólo para que gran parte de la población colombiana se informe sobre el conflicto, también para que se implique en el proceso de paz y no será fácil. Y por último, que a negociar se aprende negociando y que las mujeres y hombres que luchan por la igualdad y los derechos humanos, de toda condición sexual, que se han incorporado a los procesos de paz, que han levantado su voz, que se han organizado y movilizado también se han empoderado y este proceso ya no tiene vuelta atrás.

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